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miércoles, 13 de agosto de 2014

"He dejado el psicoanálisis"


 
3 de Enero 1959
"He dejado el psicoanálisis. No sé por cuánto tiempo. Estoy muy mal. No sé si neurótica, no me importa. Me siento muy pequeña, muy niña. Y me van abandonando todos. Absolutamente todos. Mi soledad, ahora, está hecha de quimeras amorosas, de alucinaciones... Sueño con una infancia que no tuve, y me reveo feliz ―yo, que jamás lo fui―. Cuando salgo de estos ensueños estoy anulada para la realidad externa y actual. Jamás hubo tanta distancia entre mi sueño y mi acción. No salgo, no llamo a nadie. Cumplo una extraña penitencia. Y me duele funestamente el corazón. Tanta soledad. Tanto deseo. Y la familia rondándome, pensándome con su horrible carga de problemas cotidianos. Pero no los veo. Es como si no existieran. Siento, cuando se me acercan, una aproximación de sombras fastidiosas. En verdad, casi todos los seres me fastidian. Quiero llorar. Lo hago. Lloro porque no hay seres mágicos. Mi ser no tiembla ante ningún nombre ni ninguna mirada. Todo es pobre y sin sentido. No digamos que yo soy culpable de ello. No hablemos de culpables.

He pensado en la locura. He llorado rogando al cielo que me permitan enloquecer. No salir nunca de los ensueños. Ésta es mi imagen del paraíso. Por lo demás, no escribo casi nada.

Hay sin embargo, un anhelo de equilibrio. Un anhelo de hacer algo con mi soledad. Una soledad orgullosa, industriosa y fuerte. Es decir: estudiar, escribir y distraerme. Todo esto sola. Indiferente a todo y a todos".

Texto: Alejandra Pizarnik. Diarios (editorial Lumen).
Imagen: "Jillian con una caja de insectos" de Kristen Hatgi.

sábado, 2 de agosto de 2014

Insomnia.

El mundo... es lo que nos dijeron que era, cómo debía respirarse, tocarse, vivirse, trasmitirse.
Se olvidaron de las letras agudas que dilatan, las graves que respirar estruendos en el firmamento, 
Se olvidaron del aire que por si solo conduce a caminos mágicos, insípidos, sórdidos, pero; al fin y al cabo, caminos...
Se olvidaron del arte, de aquel niño que toca cuerdas con tal sutileza como si comenzara la vida susurrando palabras. Se olvidaron de aquel trapecista del semáforo que con su andar trata de llevar un pan a su hogar.
Se olvidaron de las arrugas del abuelo, trayendo consigo sus cuentos, historias, anécdotas, fatigas, alegrías. Se olvidó el asombro, la inocencia, el amar. Nos olvidamos de vivir como niños traviesos en la calle.  Ahora, ahora son, somos maquinas con armaduras protectoras, tan reales, tan radicales; olvidamos que para sentir no se necesita armaduras, ni mucho menos murallas.



lunes, 7 de julio de 2014

Al sur...

- Al sur -dijo el capitán.
- Pero no hay direcciones aquí en el espacio -respondió la tripulación.
- Cuando uno viaja hacia el sol -replicó el capitán-, y todo se hace amarillo y ardiente y difuso, entonces uno va en una única dirección.
Cerró los ojos y pensó en las tierras lejanas, cálidas y humeantes, y el aliento se le movió suavemente en la boca.
- Al sur -asintió levemente con un movimiento de cabeza-. Al sur.

Texto: Las doradas manzanas del Sol. Ray Bradbury

martes, 17 de junio de 2014

Julio Cortázar

¿Quién los ve andar por la ciudad 
si todos están ciegos ? 
Ellos se toman de la mano: algo habla 
entre sus dedos, lenguas dulces 
lamen la húmeda palma, corren por las falanges, 
y arriba está la noche llena de ojos.


Cortázar

Me diste la intemperie,

la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Julio Cortázar

Te lo dije.

Te dije más de una vez que te quiero, que te quiero mucho.
 No te olvides de eso. Yo jamás digo algo en lo que no creo.
Ernesto Sábato 

Resbalo al olvido


"Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa…"
Fragmento de ‘El río, Julio Cortázar’

Busco...

El abismo de tus pensamientos
el rincón oscuro cuando pasan los segundos a través del sol, 
hasta el ocaso, con su paulatino y constante tic tac... tic tac...
llaman en la esquina del cuarto, susurran debajo de la cama,
 las cortinas en un vaivén hablan y ensordecen...
la piel cálida y caliente su sangre
Cómo encontrar, cómo hallar... 
la noche se vuelve pálida, las hojas caen de los árboles y nadie cuenta con el milagro de cogerlas
Busco... busco el mar apacible, ¿qué busco? ojalá lo supiera
 sólo pido un beso tibio de la vida, sin disculpas, perdones... o reclamos.

sábado, 7 de junio de 2014


 "Tras despertar de aquellas fantasías me di cuenta de que el planeta sobre el que camino es minúsculo a comparación del universo que llevo sobre mis hombros. 
No me basta más que cerrar mis ojos para hallar castillos, para hallar príncipes, para hallarte a ti."