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lunes, 7 de abril de 2014

Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza



Ojalá podamos tener el coraje de estar solos
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos,
porque de nada sirve un diente fuera de la boca,
ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes,
cada vez que recibimos órdenes
que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos ser tan porfiados
para seguir creyendo,
contra toda evidencia,
que la condición humana vale la pena,
porque hemos sido mal hechos,
pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces
de seguir caminando los caminos del viento,
a pesar de las caídas
y las traiciones
y las derrotas,
porque la historia continúa,
más allá de nosotros,
y cuando ella dice adiós,
está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza
de que es posible ser compatriota
y contemporáneo
de todo aquel que viva animado
por la voluntad de justicia
y la voluntad de belleza,
nazca donde nazca
y viva cuando viva,
porque no tienen fronteras
los mapas del alma
ni del tiempo.
Eduardo Galeano

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