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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y, eso de verdades...

"¿Existe una verdad última y absoluta?- Preguntó el joven escéptico a su sabio abuelo. Éste se limitó a mirarlo a los ojos y esbozar una sonrisa que sugería un sí. El joven ,encontrando la oportunidad para ganar una batalla de argumentos, le preguntó de nuevo -Y entonces ¿cómo argumentas esa verdad, cuál es?- El anciano, todavía mirando en calma la profundidad de sus ojos le respondió - Durante años pensé que la verdad era una serie de palabras, sin darme cuenta que la palabra y la razón son un ropaje. La vestí de todos los ropajes que encontré, y, al fin, cansado, dejé de creer en ella pues lo único que veía era un argumento tras otro. Finalmente, al desnudarme de razones, la encontré. La verdad no se encuentra en las palabras hijo, la verdad tiene la cualidad de que una sonrisa o un abrazo pueden explicarla más que cualquier argumento".

sábado, 7 de diciembre de 2013

La vida es un cruel chiste, a ratos, a parpados, y otro tanto, suele ponerse burbujeante, lleno de chispas sinusuales saltando de lado en lado...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Un susurro, un grito al oido.


Hola mundo absurdo, hoy en medio de un nudo en la garganta, de una tristeza profunda y asfixiada sentí caer. Al otro lado del teléfono una voz pausada y baja me hacia saber que no era un buen día, y claro, tampoco lo era para mi... ni ayer ni hoy, sin embargo fui fuerte, respire hondo y me puse una cara feliz.

sábado, 19 de octubre de 2013

¡Hagamos alma!

Foto: Acción poética.

Abusemos de nuestra distancia e imaginemos una vida sin desgracias, olvidemos los problemas y la confianza abandonada, demostremos que somos felices, aún con la sonrisa borrada, hagamos amor, hagamos alma. 

Un lugar en el espacio.

Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,  a veces tarde o a tiempo. Lugares delimitados físicamente o quizá, sea solo un lugar en el mimo espacio, en el aire, sumergidos y penetrados al cielo, esparcidos entre escalas de grises, arcoiris o colores acua, como un estanque de paz, serenidad, confianza. Hojas caer de los árboles, risas a la vuelta de la esquina, sueños lanzados a la vida, lugares; lugares levemente siniestros, imperfectamente perfectos, testigos de instantes de plenitud, de realidades y verdades... mi verdad, su verdad, la verdad.

Texto de Alejandra Pizarnik.

“Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya “la farsa que todos tenemos que representar”. Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-, el ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a codearse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes.
Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir -en verdad, hay un transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos- que precede y continúa a la violencia fatalmente efímera”

— La Comtesse Sanglante

jueves, 3 de octubre de 2013

Quizá.

Quizá nuestras almas ya gastadas y fatigadas por el tiempo, se puedan sentir orgullosas de su caminar
Quizá, esos ojos llenos de brillo hayan cumplido su cometido,  y entendido que no es necesario explotar de esperanza, que con una sola chispa basta y sobra
Quizá nuestros pies cansados de andar y divagar puedan reposar con satisfacción, y aunque no hayan encontrado lo que esperaban en un principio, quede eso... la búsqueda, la creación, el descubrimiento
Ojalá, mientras el viento sople tierna o bruscamente en nuestra piel arrugada y lastimada, podamos sentirnos en paz, en paz con el ser, con la tierra, el mar, el cielo, la palabra; los silencios que existieron o quizá las palabras que ensordecieron hasta partir los huesos y las entrañas... en paz con la vida misma.

martes, 10 de septiembre de 2013

Pequeño grito.

Sonidos que aturden, voces descompuestas, sórdidas y desoladas, espantos en el aire... sombras terribles en las calles, en los muros
gritos desesperados que habitan en almas divagadas y sin rumbo alguno, sin otro más que caminar por callejones sin salida, mientras todo pareciere en cámara lenta, lleno de movimientos bruscos, y sentimientos así, lentos para irse, pausados para permanecer; con la esperanza de encontrarse o al menos distinguirse, mañana... o algún día, quizá. 

Una verdad empañada

Solo puedo taparme los oídos para no escuchar las voces de mi interior, un palpito acelerado, una voz quebrada y algo agitada, un abismo inmenso entre cuestiones y confusiones, amarguras, llantos y desolaciones.. que me ocurre?, donde estoy?, para donde voy? será correcta la dirección... o me estaré equivocando nuevamente.

Siento como mi respiración se acorta, siento mis pulmones ahogarse profunda y lentamente, puedo sentir las voces, voces que me aturden y no me dejan escuchar... no me dejan escucharme, preguntas sin respuestas, las verdades con un signo de interrogación, ojos nublados, empañados.. llueve... llueve mucho y no para. como calmar esto, como sentirme otra vez yo...
¿me perdí otra vez, o me encontré?